Paso la palabra. Para meditar cada día: 15/1/2026

Paso la palabra. Para meditar cada día
Paso la palabra. Para meditar cada día: 15/1/2026
Por Jesús Aniorte

1. Preparación

Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.

Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.

2. La palabra de Dios

El Señor me dijo: «Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.» Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo...: «Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.» (Isaías 49, 3. 5a.6).

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venia hacia él, exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Ése es aquel de quien yo dije: "Tras de mi viene un hombre que está por delante de mi, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel. » Y Juan dio testimonio diciendo: -«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.» (Juan 1, 29-34).

1.      Hoy el Bautista nos presenta a Jesús y declara a qué viene: "«Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Para los judíos esta expresión les remitía al cordero pascual, que mataban y comían en la Pascua para celebrar la liberación de la esclavitud de Egipto. Al decirla Juan de Jesús, proclama que él es el que trae la libertad a los hombres, el que va a romper las cadenas que esclavizan al hombre y le impiden llegar a ser y vivir de acuerdo con lo que Dios espera de cada uno. Y eso hará Jesús: ayudar a todos los oprimidos por el mal -físico o moral- a salir de la opresión. J. Antº  Pagola dice: “Cuando Juan nos presenta a Jesús como «el que quita el pecado del mundo», no está pensando en una acción moralizante, una especie de «saneamiento de las costumbres». Está anunciándonos que Dios está de nuestro lado frente al mal... Que, en Jesús, Dios nos ofrece su amor, su apoyo, su alegría, para liberarnos del mal.” ¡Qué anuncio tan lleno de esperanza para este mundo nuestro tan lleno de pecado: de egoísmos, de explotación de unos por otros, de sufrimiento, de desamor e injusticia! Con Jesús estamos llamados a cambiar esto. ¿Hago yo algo para cambiarlo, para liberar a los hermanos que veo sufrir?

2.      Por otra parte, la Palabra de hoy nos llama a tomar conciencia de la necesidad del testimonio para que Jesús pueda ser reconocido como Salvador. Sin el testimonio de  Juan, Jesús hubiera pasado desapercibido entre el gentío. Pero Juan  proclama: “Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.... Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.» Hoy los hombres, nuestras familias, nuestros ambientes,  necesitan “bautistas”, testigos, que señalen a Cristo y digan lo mismo: Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo... Yo antes no lo sabía, pero un día le dejé entrar en mi vida y he tenido la experiencia de que Jesús hace posible arrancar del corazón el pecado y desterrarlo de nuestra vida personal, de nuestras familias, de nuestros ambientes, de nuestro mundo. Señor, ¡cómo cambiaría todo si, como nos animaba Juan Pablo II, te abriéramos las puertas!

3.       “Yo antes no lo conocía...”, confiesa Juan. Pero ahora sí lo ha visto, por eso puede dar testimonio. Nosotros ¿conocemos a Jesús, le hemos visto? Si no lo conocemos, ¿cómo daremos testimonio de él? De Jesús los cristianos sabemos muchas cosas, pero ¿le conocemos a él, “le hemos visto”, hemos tenido la experiencia de la fuerza liberadora de su amor?  Dice Javier Gafo: “cuando experimentamos que el Hijo de Dios es nuestro Salvador, el que puede quitar nuestro pecado y el del mundo, es cuando entramos en su camino. Es cuando podemos dar testimonio también nosotros, desde la humildad de nuestra vida, que es posible luchar contra el pecado que me rodea, contra el pecado del mundo”. Señor, danos experimentar tu amistad y la fuerza liberadora de tu amor, para que podamos anunciarte y dar testimonio veraz de ti ante los demás.

3. Diálogo con Dios

A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

15/1/2026


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